“Notable a los que hacen el bien”: ¿Suspenso a los que no lo hacen tan bien? Credibilidad y Reputación

LLYC
por
9 agosto 2011

Con la primera de las dos frases de este encabezado Juan José Toharia titulaba el pasado domingo la entrega inicial de los resultados de la primera oleada del Barómetro de Confianza Ciudadana elaborado por Metrocospia en exclusiva para El País.

Sea ‘Gran Recesión’ (P. Volcker) o sea ‘Gran Contracción’ (K. Rogoff & C. Reinhart), dependiendo de la escuela de pensamiento económico a la que uno le otorgue la autoría intelectual de tener el privilegio de haber sabido definir y conceptualizar los orígenes y características del actual tsunami financiero, económico y social que padece el mundo desarrollado desde 2008, el momento presente que vivimos no lo es solo de las pequeñas cifras macroeconómicas y de los grandes dramas humanos microeconómicos, sino que, también, es el tiempo en el que la credibilidad y la reputación de las personas, las organizaciones y las instituciones han pasado a convertirse en el salvoconducto de aquellos con los que el público desea relacionarse y tener cerca en estos momentos de tanta incertidumbre. Tiene todo el sentido del mundo. ¿Quién quiere tener cerca, hoy menos que nunca, a alguien del que no nos fiamos?

El autor establece en su clasificación tres grupos: los 15 primeros, es decir, los que obtienen una evaluación media superior a 5,5 puntos; la “zona intermedia” para aquellos que obtienen puntuaciones “moderadamente favorables”, es decir, entre 4,5 y 5,5; y, por último, el pelotón de los que menos confianza despiertan entre los españoles.

La primera entrega de dicho Barómetro es fascinante y, por supuesto, tiene todas las interpretaciones posibles dependiendo de dónde el lector ponga el foco de su interés: política, institucional, social, religiosa e, incluso, referida a aquel que encarna a la más alta magistratura del modelo de Estado del que nos dotamos los españoles al aprobar la Constitución de 1978.

Desde un punto de vista corporativo, empresarial y financiero, si se me permite este ángulo de análisis, destacan estos resultados porque “la banca” aparece al final de la tabla – con una puntuación de 2,9 sobre un máximo de 10 -, solo por encima de “los políticos” y “los partidos políticos”, “las cajas de ahorro” con un 3,7/10 y “las multinacionales”, en zona fronteriza, con un 4,5/10, en el grupo de aquellos que cuentan con los niveles más bajos de “confianza ciudadana”. Un poco más arriba, pero solo muy poco, “los empresarios” salvan el corte de la zona de desconfianza con un 4,6/10 y “las grandes empresas españolas” llegan hasta un modesto 5,2/10.

Destaca entre las posiciones que parecen gozar de los más altos niveles de confianza de la población, junto a científicos o médicos, entre otros, las pequeñas y medianas empresas con un 6,6/10.

Espero con impaciencia la lectura de las próximas entregas.

La tarea de construcción, restauración, protección o engrandecimiento, según sea el caso, de la Reputación de muchas de las organizaciones empresariales y financieras que pueden y deben darse por aludidas por estos resultados es ingente. Sin ésta, la relevancia de su propuesta de valor para el mercado, los consumidores y la sociedad, en general, estará bajo cuestión.

Jorge Cachinero, Director Senior de Innovación y Desarrollado Corporativo de LLORENTE & CUENCA

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