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La actual coyuntura causada por la emergencia Covid-19 requiere una respuesta rápida, eficaz y responsable por parte de empresas e instituciones.

Por eso, LLYC está trabajando con un total de 110 clientes de más de 15 sectores y 12 países, para hacer frente al nuevo escenario que se ha ido instaurando con la llegada del virus a las diferentes geografías en las que opera la consultoría (Europa, América Latina y Estados Unidos).

Con un total de casi 500 profesionales involucrados en la gestión de esta crisis, LLYC pone en campo todas sus fuerzas para poder anticiparse a las necesidades de cada cliente y ofrecer asesoría a medida para cada caso.

“Especialización, rapidez y flexibilidad son claves en la gestión de una emergencia tan generalizada como la que se nos está presentando”, según la opinión de Arturo Pinedo, Socio y Director General para España y Portugal de LLYC.

Fundamental en este sentido está siendo la interacción de diversas áreas de especialidad, entre ellas: gestión de crisis, asuntos públicos, comunicación corporativa, engagement, digital y tecnología.

En palabras de Margorieth Tejeira, Directora Senior Issues y Riesgos Reputacionales de LLYC Panamá: “queremos que nuestros clientes se sientan bien acompañados y asesorados en estos tiempos de gran incertidumbre”.

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La operación de LLYC en Argentina ha puesto en marcha el servicio Task Force para ofrecer a sus clientes, y a todos aquellos profesionales interesados, contenido especializado sobre diversas temáticas relacionadas con el Covid-19. Los formatos son diversos: papers, recomendaciones, webinars, columnas de opinión, noticias relevantes o informes especiales, y todos ellos son elaborados por un comité de expertos coordinado por Mariano Vila, Socio y Director General de LLYC en Argentina; Miguel Maxwell, presidente de Consejo Asesor de la Firma en el país; y Cristian Marchiaro, miembro del Comité Global de Innovación de LLYC.

El grupo de colaboradores del Task Force está formado por miembros del Consejo Asesor de Argentina especialistas en temas clave; socios estratégicos externos; y clientes de LLYC.

En paralelo, se pone a disposición un canal de contacto para inquietudes y/o necesidades que surjan y que nos permitan desarrollar contenidos ad hoc. Además, no incluye solo temas directamente relacionados con el negocio, sino también aquellos que indirectamente le afectan, y se proponen cuestiones ligados a la vida personal y familiar para hacer más llevadero este periodo de trabajo.

Más información a través de [email protected]

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¿Qué impacto tendrá la crisis mundial del COVID-19 en la evolución de las marcas y los consumidores? LLYC ha intentado dar respuesta a esta pregunta en un artículo elaborado por David González Natal, Socio y Director Senior global de Consumer Engagement, Guillermo Lecumberri, Director de la misma área en España, y Marlene Gaspar, Directora en Portugal.

Según estos expertos, la crisis va a actuar como acelerador de algunas de las principales tendencias actuales en marcas y consumidores, tales como:

La evolución de las marcas: flexibilidad, anticipación y compromiso

1. Flexibilidad en la estrategia
Al enfrentarse a un fenómeno vivo y en cambio constante, las marcas tendrán que aumentar su capacidad de transformación y adaptación, no solo de sus estrategias, sino en ocasiones incluso de sus modelos de negocio.

2. Anticipación como mantra
Por otro lado, las marcas buscarán más que nunca tener una visión holística de la realidad y trabajar siempre un paso por delante. El apoyo en el análisis predictivo puede ayudar a mejorar la capacidad de reacción y a estar preparados para liderar la toma de decisión en función de la coyuntura.

3. Colaboración con el consumidor
Hoy, más que nunca, las marcas son de las personas. Aquellas con mayor reconocimiento público en su reacción a la pandemia han sido las que se han adaptado a las conversaciones que los usuarios ya estaban impulsando en redes y que han encontrado el punto de unión con su propósito para ser relevantes.

4. Compromiso con la sociedad
Estos momentos de dificultad son también en los que aflora el compromiso de las compañías con las sociedades en las que operan; nos sitúan más que nunca ante el rol social de las marcas, que no compite con el de los organismos públicos, sino que lo complementa y engrandece.

5. Advocacy estable
Asimismo, las marcas han visto la necesidad de tener verdaderos advocates en todos sus grupos de interés, que compartan sus valores y apoyen sus decisiones. Poner el foco en la construcción de advocacy real y continuado será uno de los grandes deberes poscrisis.

6. Autenticidad radical
La crisis está poniendo aún más de relevancia la necesidad de que la comunicación desde las marcas respire autenticidad y transparencia. Por eso destacan los casos en los que la comunicación se hace desde lo genuino, incluso ante las decisiones más dolorosas.

Los consumidores no serán los mismos después de la cuarentena

Por lo que se refiere a la evolución del consumidor los expertos de LLYC señalan las siguientes claves, provocadas por la crisis del COVID-19:

1. Incertidumbre y búsqueda de seguridad
La evolución de las preferencias y los comportamientos del consumidor estará inexorablemente marcada por el aislamiento en casa. El consumo después del coronavirus volverá a estar impregnado de incertidumbre y búsqueda de seguridad, como ya ocurrió tras la crisis económica de 2008, o incluso, más.

2. Conciencia personal
Las marcas se tendrán que adaptar a las expectativas de unos consumidores más concienciados tanto con lo que les rodea como con su bienestar individual. De ahí que ya estemos asistiendo a un boom de contenidos en torno al mindfulness, el fitness o el yoga. Al mismo tiempo, se intensifican las conversaciones sobre la conciliación del tiempo personal y el profesional.

3. Consumo digital y creatividad
El ocio virtual, el acceso al delivery, la compra de productos online y el uso de plataformas para el teletrabajo va a reeducar los hábitos del consumidor y a provocar un cambio más acelerado del esperado en la digitalización.
Por otra parte, fenómenos como el de la desintermediación, también se van a intensificar, reduciendo obligatoriamente el número de interacciones entre personas. Asimismo, la crisis está fomentando la creatividad de los usuarios de redes sociales a la hora de, no sólo consumir, sino producir de forma masiva su propio entretenimiento.

4. La paradoja de sostenibilidad medioambiental
Como apuntan los autores, es probable que el debate sobre la sostenibilidad medioambiental, que había cobrado tanta importancia reciente, se vea oscurecido por otras prioridades relacionadas con la búsqueda de la seguridad y el foco en la salud personal, aunque el caso de China ha dejado el aprendizaje de cómo ha provocado una búsqueda creciente de productos orgánicos y un aumento de la preocupación por el cuidado del medioambiente. Queda por ver de qué lado se inclinará la balanza cuando el shock inicial de la crisis deje paso a una reflexión de largo plazo.

5. Consumidores más exigentes
Los consumidores aprenden cada día más rápido y buscan marcas con significado que sean útiles y que trasciendan en aspectos menos superficiales para centrarse en hacerles la vida más fácil y sencilla. La necesidad de información constante provocada por la situación de pandemia también acentuará las expectativas de los consumidores en cuanto a transparencia de los procesos. Al igual que estos días las autoridades no se cansan de exigir a la ciudadanía una necesaria ejemplaridad para superar la situación, esa misma ciudadanía se la exigirá de vuelta, más que nunca, no sólo a las instituciones, sino también a las marcas con las que se relacionan.

6. Una nueva empatía versus aislamiento
La crisis está generando nuevas formas de entretenimiento en familia y de aprendizaje en la gestión de las emociones propias y de los demás. Está reforzando el rol de las relaciones afectivas, de la construcción de valores de equipo en las compañías y la importancia de la colaboración conjunta para superar la adversidad. También se está poniendo un mayor foco en el bienestar personal y relacional por encima de la acumulación o el consumo desenfrenado, en línea con el previsible estancamiento del crecimiento de la economía. Paradójicamente, la crisis y la reclusión continuada también potenciará la sensación de aislamiento y la explosión de síntomas cercanos al trastorno de estrés postraumático.

Para más información acceda al artículo completo: “Consumidores y marcas en tiempos del Covid-19“.